
A once años del fallecimiento de Manuel Camacho Solís, Senadores, familiares, amigos y colaboradores se reunieron en un homenaje luctuoso reconociendo la trayectoria del político mexicano.
Para el senador de Morena Higinio Martínez Miranda (Morena) dijo que su experiencia política parecen hoy más necesarios que nunca, en medio de un escenario que describió como de embates en varios frentes. Recordó que Camacho Solís imaginaba un país distinto, menos desigual, donde la brecha entre opulencia e indigencia pudiera cerrarse.
La senadora de Movimiento Ciudadano, Amalia García Medina, habló sobre la polarización y defendió la vigencia del legado de Camacho Solís como ejemplo de que el entendimiento entre diferencias no sólo es posible, sino indispensable en una nación plural. Subrayó que su práctica política se sostuvo en el respeto al otro y en la construcción de acuerdos.

El diputado Alfonso Ramírez Cuéllar (Morena) destacó la consistencia ética del homenajeado. Lo describió como un político de decencia sostenida, ajeno a la simulación, cuya trayectoria justifica el reconocimiento público en el recinto legislativo.
En el acto también participó su hijo Manuel Camacho Velasco, quien rememoró la vida de su padre en el terreno político, donde combatió la corrupción, el autoritarismo y las inercias del poder concentrado. Afirmó que Manuel Camacho Solís encontró en los principios democráticos un punto de equilibrio frente al pragmatismo.
Entre las voces que lo conocieron de cerca, Carolina Alonso Peñafiel recordó el ritmo intenso de trabajo del político, sus llamadas a deshoras y la tensión permanente de la toma de decisiones. Más que nostalgia, dijo, queda la certeza de que su prioridad siempre fue el país, incluso en medio del desgaste cotidiano.
La jurista Leticia Bonifaz Alfonzo lo definió como un actor político atento a la pluralidad y al debate informado. Señaló su costumbre de rodearse de especialistas de distintas disciplinas para entender los conflictos y encauzarlos dentro de la institucionalidad, incluso en momentos críticos como el levantamiento zapatista.
El historiador Lorenzo Meyer retomó uno de sus textos tempranos, *Los nudos históricos del sistema político mexicano*, escrito en 1977, donde Camacho Solís analizaba las tensiones estructurales del sistema político, entre la centralización del poder y la falta de pluralidad efectiva.
Por su parte, la historiadora Alejandra Moreno Toscano evocó distintas etapas de su vida pública, desde su paso por el entonces Departamento del Distrito Federal hasta su papel en conflictos nacionales. Destacó su disciplina para escuchar y su capacidad para leer momentos decisivos con sentido político.
El abogado Diego Valadés Ríos cerró las intervenciones con una reflexión sobre su perfil como estratega. Dijo que su valor no sólo radicó en la negociación, sino en su disposición a reconocer al adversario como interlocutor válido, condición indispensable para la construcción de acuerdos.



