En el Palacio Legislativo de San Lázaro, la discusión sobre el rumbo del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá volvió a colocarse en el centro de la agenda económica.
El diputado Miguel Ángel Salim Alle (PAN), al frente de la Comisión de Economía, Comercio y Competitividad, describió el momento como uno de los más delicados para la operación del T-MEC. En su lectura, lo que ocurra con el acuerdo trilateral impactará de forma directa en la llegada de inversiones y en la estabilidad de múltiples sectores productivos.
En ese sentido, el legislador llamó a sostener el trabajo institucional en materia comercial bajo criterios de responsabilidad y rigor técnico. Reconoció el papel de la Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, y subrayó la necesidad de dar continuidad a una conducción que, dijo, debe mantenerse en ese nivel de exigencia por las condiciones actuales.
El argumento de fondo fue político y económico a la vez: que el tratado no puede quedar atrapado en disputas internas. Debe, sostuvo el diputado Miguel Ángel Salim Alle, colocarse por encima de diferencias partidistas si se quiere preservar su utilidad para trabajadores y empresas que dependen de su funcionamiento.
En el mismo encuentro se abordó la reciente creación de una comisión especial sobre el T-MEC en la Cámara de Diputados, integrada por legisladores de distintas fuerzas políticas. Para Salim Alle, ese diseño representa un cambio institucional relevante, pues la atención especializada sobre el tratado había estado históricamente concentrada en el Senado.
Desde otra posición, la diputada Carmen Patricia Armendáriz Guerra (Morena) planteó que el Congreso debería asumir un papel más activo en la definición de la postura mexicana frente a sus socios comerciales. Consideró que, hasta ahora, la participación legislativa ha sido limitada y que esa distancia reduce la capacidad de incidencia del Poder Legislativo en las negociaciones.
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